Y aún hay más...
No trabajo solo con lo que se ve.
Muchas veces lo que bloquea no es la decisión en sí,
sino todo lo que se ha ido acumulando antes.
Patrones que se repiten, lealtades invisibles,
expectativas que ya no son tuyas
y un cansancio que no siempre sabes de dónde viene.
Cuando eso se ordena,
las decisiones dejan de doler tanto
y empiezan a sentirse más propias.
